,

Mitos del gym

¿Has escuchado algún mito de los gimnasios? Varias chicas creen que ciertos mitos son reales, por lo que esto impide que cumplan con sus rutinas de ejercicios en el gimnasio.
A continuación les compartiré los mitos más comunes y por qué estos son falsos.

raw

  • Si crees que es lo mismo tres horas de ejercicio en un día que una hora durante tres días a la semana, pues te contamos que es falso. Conviene entrenar lo menos posible, pero lo más intenso que se pueda para obtener resultados.
  • Un mito muy común es creer que mientras más se transpira, más grasa se quema y elimina. Pues te contamos que al sudar solo eliminas el líquido de tu organismo.
  • Entrar en calor, o llamado pre-calentamiento, es necesario en el entrenamiento. Pues es muy cierto, recuerda que para cualquier tipo de ejercitación se necesita predisponer los músculos para el trabajo, además ello previene de posibles lesiones musculares, articulares y de tendones.
  • Un ejercicio bien efectuado se percibe cuando duele la zona que se trabaja. Por tanto, la zona muscular trabajada debe sentir un dolorcillo, pero nunca demasiado intenso y que no permita la movilidad de la personas. Además, desaparece solo, a medida que avanza el entrenamiento.
  • Para reducir medidas en la zona de abdomen hay que hacer abdominales, es falso. El trabajo localizado solo tonifica la zona, pero no que lo reduce. Para reducir el volumen de esa zona es preciso hacer ejercicios aeróbicos, que queman grasa. Por ello, lo ideal es combinar ambos ejercicios.
  • Es falso creer que el realizar ejercicio durante la noche altere el sueño. Un buen entrenamiento arremete los músculos, pero nunca al sistema nervioso. Además, lo ideal es entrenar el menos posible pero con mayor intensidad, pues así los músculos van a necesitar reposo y la persona dormirá fácilmente.
  • La última comida que ingieras deber ser unas tres horas antes de hacer ejercicio. Es verdad, de lo contrario toda la sangre del organismo está ocupada haciendo la digestión y no llega eficazmente a los músculos que realizan el esfuerzo durante el ejercicio.
  • Ejercitarse sí aumenta el apetito, tras finalizar el entrenamiento. Esto se debe a que durante la práctica se gasta toda la energía que proporcionan los alimentos consumidos durante el día.

Ahora que sabes la respuesta a estos mitos, libera tu estrés y ya no te preocupes. Si todavía tienes dudas, acude a un entrenador personal para que te pueda ayudar a despejar tus dudas y así, seguir con tu rutina diaria en el gimnasio.
raw (1)

Compartir